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PER165
Recordatorio de las circunstancias del asesinato de Juan el Bautista
La perícopa 165 analiza las circunstancias del asesinato de Juan el Bautista según Mateo (14.6-12) y Marcos (6.21-29). En Galilea, en marzo del 32 d. C., Herodes Antipas cede a la manipulación de Herodías mediante la danza de Salomé y manda decapitar al profeta. El artículo subraya el paralelismo entre el martirio de Juan y el de Jesús, dos figuras mesiánicas injustamente condenadas y sepultadas en un sepulcro.
Marcos 6.14-29 (Reina-Valera 1909) :Y oyó el rey Herodes la fama de Jesús, porque su nombre se había hecho notorio; y dijo: Juan el que bautizaba, ha resucitado de los muertos, y por tanto, virtudes obran en él.Otros decían: Elías es. Y otros decían: Profeta es, ó alguno de los profetas.Y oyéndolo Herodes, dijo: Este es Juan el que yo degollé: él ha resucitado de los muertos.Porque el mismo Herodes había enviado, y prendido á Juan, y le había aprisionado en la cárcel á causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano; pues la había tomado por mujer.Porque Juan decía á Herodes: No te es lícito tener la mujer de tu hermano.Mas Herodías le acechaba, y deseaba matarle, y no podía:Porque Herodes temía á Juan, sabiendo que era varón justo y santo, y le tenía respeto: y oyéndole, hacía muchas cosas; y le oía de buena gana.Y venido un día oportuno, en que Herodes, en la fiesta de su nacimiento, daba una cena á sus príncipes y tribunos, y á los principales de Galilea;Y entrando la hija de Herodías, y danzando, y agradando á Herodes y á los que estaban con él á la mesa, el rey dijo á la muchacha: Pídeme lo que quisieres, que yo te lo daré.Y le juró: Todo lo que me pidieres te daré, hasta la mitad de mi reino.Y saliendo ella, dijo á su madre: ¿Qué pediré? Y ella dijo: La cabeza de Juan Bautista.Entonces ella entró prestamente al rey, y pidió, diciendo: Quiero que ahora mismo me des en un plato la cabeza de Juan Bautista.Y el rey se entristeció mucho; mas á causa del juramento, y de los que estaban con él á la mesa, no quiso desecharla.Y luego el rey, enviando uno de la guardia, mandó que fuese traída su cabeza;El cual fué, y le degolló en la cárcel, y trajo su cabeza en un plato, y la dió á la muchacha, y la muchacha la dió á su madre.Y oyéndolo sus discípulos, vinieron y tomaron su cuerpo, y le pusieron en un sepulcro.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org